Nuestros principios, valores y la visión que guía nuestro proyecto de vida compartida
Estamos convencidas de la necesidad de realizar transformaciones profundas en la visión y tratamiento que la sociedad tiene hacia las personas mayores y reivindicamos el derecho a decidir, pensar y planificar nuestro futuro, porque a cualquier edad hay futuro y porque el respeto y la dignidad de las personas no la marcan la edad o las capacidades físicas sino la condición de seres humanos.
Promoviendo la igualdad de género, la corresponsabilidad en los cuidados y la liberación de roles impuestos por la sociedad.
Comprometidas con la sostenibilidad ambiental y una arquitectura respetuosa con el planeta y las futuras generaciones.
Sin jerarquías, donde todas las voces cuentan y las decisiones se toman por consenso respetando la diversidad.
Basada en el apoyo mutuo, la solidaridad y la construcción colectiva de nuestro proyecto de vida.
Poniendo los cuidados en el centro, desde el respeto, la autonomía y la atención integral a cada persona.
Acogiendo la diversidad en todas sus formas: cultural, de género, orientación, capacidades y trayectorias vitales.
Es por eso que tratamos de construir una comunidad para el cuidado, con la intención de mantener estos principios o derechos en todo momento de la vida, es decir, alojamientos con vocación de “viviendas para toda la vida”, estableciendo las estrategias necesarias para favorecer que cualquier persona pueda permanecer en casa incluso en situación de dependencia, siempre que así lo desee.
Las personas que requieren apoyos por tener una discapacidad o por encontrarse en situación de fragilidad o dependencia, son miembros activos de la comunidad y ciudadanos/as con idénticos derechos que el resto. Por ello, incluso en una situación de dependencia importante deben tener posibilidad de permanecer en su entorno y tener acceso y posibilidad de disfrutar de los bienes sociales y culturales, en igualdad con el resto de la comunidad.
Nuestro deseo es diseñar un proyecto, con viviendas en las que podamos continuar nuestras vidas, respetando intereses, preferencias y creando hogar. Tendrán gran relevancia los espacios comunes en los que convivir, socializar y atender las necesidades que se planteen en cada momento vital, incluida la dependencia.
La Corrala la componen personas amigas que comparten valores y apuestan por una comunidad feminista, ecologista, igualitaria y no jerarquizada, con la intención de integrarse plenamente en el entramado social y vecinal de Rivas a través del intercambio cultural, lúdico y solidario.
La búsqueda de una auténtica identidad como personas completas, no fragmentadas por imperativo social, ha sido permanente entre la mayoría de las mujeres y comienza a serlo ya entre muchos hombres, para liberarnos todos de condicionamientos y servidumbres impuestos por la sociedad.
El trabajo de las mujeres y hombres de La Corrala en proceso de envejecimiento, no es otro que la conquista de un amor-de-sí que nos sitúe en posiciones adecuadas para controlar el propio proyecto de vida, compartiéndola con mujeres y hombres que hayan hecho el camino de la asunción de la igualdad.
Un amor que ya no será enajenante, ni tampoco estará presidido por el sometimiento y preeminencia de las necesidades de los otros, sino que gozará del encuentro creativo y fértil con quienes, desde su propia autoestima y aspiración liberadora, celebrar la experiencia compartida de crecimiento, solidaridad y libertad.